
Que lapsos de pequeñas felicidades nos concede el consumismo...
SI, TENEMOS CÁMARA NUEVA....
pero para mi, para nosotros, va más allá de lo material.
Como lo indiqué en una entrada anterior, es nuestro lazo audiovidual con el allá, que está más acá que allá, pero sigue siendo allá, porque acá no lo vemos, lo sentimos, pero no lo tenemos...
Ayer y hoy llueve... que linda la lluvia.
Por esas malditas casualidades de la vida cuando llega la hora de entrar a trabajar una hermosa brisa gris se levanta con aroma tierra mojada y después todo se humedece...
Muero de ganas en ese momento de correr hacia "nuestra cuchita", mojarnos en el camino, y sentir el regocijo de la llegada a la cueva en un día de lluvia.
-Viste cómo llueve?
- Si. Llueve diferente acá. Las gotas tienen otro gusto. Otro espesor. Otro aspecto.
Extraño las de allá, las deformes y mojadas gotas que me supieron empapar de Liniers a Congreso por la ventana del 86... o de Liniers a Casa en la parada del doscua...
La lluvia cambia según la ventana a través de la cual la observás...
Desde mi casa no se veía, solo la podía distinguir por el ruido de las chapas... y cuando alguien llegaba empapado y era recibido por un mate calentito y espumoso de mamá, nos contaba lo inundado que estaba Villa Luzuriaga... Ahi corríamos mamá, la perra y yo a amontonarnos en el postiguito de la pieza matrimonial para ver el río de Juan Florio.
Desde Congreso la lluvia se distinguía por la luz. Sólo las gotas iluminadas se divisaban desde la ventana sin rejas. Ahi no había que amontonarse, aunque igual lo hacíamos.
Con las medias salpicadas por las baldosas flojas de la Capital, mateábamos despacito disfrutando del pequeño gran momento, listos para jugar a querernos en cualquier momento.
Desde Los Pinos la lluvia era símbolo de "un ratito más"...
-Mami llueve demasiado, hay demoras con el remís...voy a llegar más tarde.
El aquelarre se extendía con el agua, se expandía como tinta mojada...
Y nosotros revolviendo nuestra olla de sentimientos, recapitulando, sanándonos las escamas y rezándole al Dios Del Cielo que no pare de llorar...
Ahora intento entender esta nueva lluvia, la miro, de a ratos la siento, aunque aun la veo ajena....
La disfruto de otra manera, y se que la puedo disfrutar más... pero es cuestión de tiempo y ganas.
Es mentira... la lluvia no nos moja a todos por igual...
Shamis...
1 comentario:
Tus palabras me emocionan en una semana en la que estoy preparado para recibirlas y para recordar todo lo bello que nos está sucediendo como si fuera una onda expansiva, como sucursales de uno mismo.
Tus vivencias hacen que crezcan las mias y me siento enorme ya, con todas las tuyas, mas las mias y las de todos los seres que amo y me hacen sentir que esta vida tal como me toco y como la elegi tiene un significado maravilloso.
Una salpicada desde aca, desde Buenos Aires, donde estamos viviendo un simulacro de Pre-Primavera que me recuerda mucho a la del 99, en la que te encontre.
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