martes, 1 de julio de 2008

Con ella, de pie...


Te pesa el cuerpo. Es cuando las cosas no salen como uno quiere, se complican, se entreveran, agotan, desequilibran algunos sentimientos, todo sucede al preguntarse los por qué, los cómo, los qué hago...
¿Llegaré a encontrar ese vuelta de tuerca que hace que todo comience a sonreír?
¿Aguantaré las presiones que uno mismo se pone como obstáculos para mantener la pulsión de los días?
¿Saltaré al camino, como decía Haroldo Conti?
¿O sólo me volveré brisa y viento y simple silencio entre la multitud?
Los interrogantes, las dudas y las contradicciones se me vienen encima y sólo tengo sus ojos, su boca, su sonrisa, su agudeza estricta que me vuelve a la realidad como compañía.
Es lo único que en estos día me tiene de pie. Con interrogantes, dudas y contradicciones, ella me mantiene en pie.
Lea

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